Comprar en el pueblo: Comprar en el pueblo tiene sus encantos, más si vamos haciendo turismo. Admiramos sus paisajes, sus encantadoras tiendas que nos remotan a tiempos lejanos. Nos enamoran sus escaparates con sus productos artesanales y su decoración tan cálida y hogareña. Pero qué pasa cuando vivimos en ese pueblo y vamos cada semana a comprar ?Voy a la floristería a buscar la planta para mis gatos y me encuentro con que tengo que esperar a que la dependienta/propietaria termine de hablar con su clienta/amiga que le está haciendo la visita/compra. Y cuando por fin terminan la tertulia y me atiende me explica que a partir de Marzo no le llegan esas plantas, sólo cuando es primavera....entonces me tengo que llevar las semillas y sembrarlas...Muy bien, me encanta hacer jardinería en mi casa!! Luego voy a la tienda de lencería y no hay mi talla, debo esperar a la semana siguiente a que llegue y a la semana siguiente no llega y me piden que espere otra semana más. Llega esa otra semana más y tampoco llegó asi que termino comprando en un Centro Comercial a 50 km de mi casa para que no me pase el mes esperando. Necesito comprar cartulinas para hacer manualidades pero no tienen los colores ni todos los materiales que necesito asi que debo esperar a la semana siguiente. Voy a la charcutería a comprar una gallina pero la tienen que pedir por encargo. Llevo mis zapatos al zapatero para cambiarles las tapitas y cuándo los puedo recoger?? La semana que viene! Y así sucesivamente, conclusión: En las tiendas de los pueblos pintorescos que vemos por el camino, la vida se mueve de semana a semana y ése es su verdadero encanto !!;o)

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